La grandeza de un pais y el prestigio de sus maestros

El estreno de Ágora, la última película de Amenabar nos daba ocasión para reflexionar sobre la relevancia educativa de los medios de comunicación si la comparamos con la escasa influencia de maestros y maestras en los valores que profesa una determinada sociedad, por muchas cartas abiertas que nos dirija el Presidente del Gobierno. Y esto no sólo porque Hypatia, la protagonista, es maestra de vocación además de filósofa, algo que en aquella época todavía significaba científica. Sino también porque el fenómeno conocido como hypatismo puede contribuir más a la igualdad de género y la educación en valores que toda una legión de maestros y maestras.

Es cierto que la película ha creado controversia entre los que creen que se trivializa, adultera y falsifica la vida y la obra de Hypatia, pero no cabe duda de que va a contribuir a difundir la importancia de la razón, la ciencia y el pensamiento libre frente a la intolerancia de cualquier fundamentalismo religioso. Es incluso posible que fenómenos de masas como el estreno de esta película propicie que nuestros estudiantes recuperen la conciencia y la memoria imprescindibles para dejar de ser robots replicantes y lograr una inserción social algo más que “virtual”.

Sin embargo, es probable que el prestigio de los maestros no consiga competir con el alto precio de las butacas y haya que esperar varios años para que este producto, subvencionado por el Ministerio de Cultura, alcance de pleno a las aulas y sus moradores. Mientras tanto tendremos que conformarnos con la educación en valores de Yves Saint Laurent.

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2 pensamientos en “La grandeza de un pais y el prestigio de sus maestros

  1. Mª José

    Hola

    Un post realmente magnifico que nos hace reflexionar sobre la actitud de nuestros jóvenes ante la vida. Me gustan las referencias a Kavafis, uno de mis poetas preferidos y por supuesto a Rousseau, un filosofo que forjó toda una teoria sobre el niño que nace bueno.
    Es verdad que la mayoría de nuestros jóvenes no quieren “crecer”, el famoso síndrome de Peter Pan, que algunos no superan ni llegada la madurez. Es verdad que los medios audiovisuales no ayudan en gran medida a educar en valores y es también cierto que si aquellos que, como esta película de Almodovar, subencionada encima por el Ministero de Cultura, no llegan a los “educandos” y a los “educadores”
    será la publicidad mas elitista, la que siga sirviéndo de modelo .

    Y que conste que la publicidad de Yves Saint-Lorent, puede servir también a los educadores para analizar los “valores” que transmite.

    Un cordial saludo

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    1. Paco Tejero Autor de la entrada

      Hola María José, la auténtica educación en valores no pasa sólo por la escuela y esta peli es un ejemplo. Sin embargo, no estaría mal que pudiera acomrapañar a mis estudiantes a una sala en horario de mañana y a un precio reducido, ahora que está de actualidad. Mucho más si es un producto subvencionado. Por otra parte, existen demasiados contraejemplos en la publicidad que son de acceso inmediato para nuestros estudiantes. Así no se puede. Y me temo que tampoco sirve de nada estigmatizar a nuestros jóvenes y estudiantes: ellos son el resultado de su época y son como hemos hecho de ellos.
      Gracias por tu comentario.

      Responder

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